En la comunidad operan un total de 69 empresas del ramo, aunque sólo dos -Securitas, que es líder a nivel mundial; y Prosegur, que es el primer referente en España- acaparan la mayor parte del mercado. El sector emplea además a 3.800 trabajadores, de los que sólo 1.300 están en Vigo, aunque desde la Asociación de Profesionales de Compañías Privadas de Servicios de Seguridad (APROSER) aseguran que Galicia es una potencia exportadora de vigilantes hacia otras comunidades autónomas.
El 65 por ciento de la facturación de estas empresas provienen de las labores de vigilancia, y en este capítulo el sector se ha visto beneficiado por la apertura de nuevos polígonos industriales y empresas, así como por el temor empresarial por el aumento de robos. En segundo lugar computan con un 28 por ciento las alarmas y sistemas de seguridad, aunque desde APROSER reconocen que las ventas crecieron cerca del 12 por ciento el año pasado. El resto de la tarta se distribuye entre transporte de fondos y manipulación de efectivo.
Cualificación
Responsables de APROSER estuvieron ayer en Vigo, donde explicaron que uno de los principales problemas del sector es la falta de mano de obra cualificada, que cifran en 21.000 trabajadores en España, y afirmaron que uno de los factores que influye en esta circunstancia es la Ley 23/1992, que restringe el acceso a esta profesión a las personas de la Unión Europea o de algún país del espacio económico europeo.
No obstante, esta problemática no existe en Galicia, que es una de las comunidades autónomas donde más personas eligen la profesión.
Las 1.134 empresas de seguridad privada que hay en España facturaron en 2006 más de 3.300 millones de euros, por la prestación de servicios en el ámbito mayoritariamente privado (el 70 por ciento) y llevando a cabo labores de vigilancia (en casi la mitad de los casos), además de otras tareas, como sistemas y alarma o escoltas. En total, hay 81.000 vigilantes, de los que sólo el 13 por ciento son mujeres.
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