Como si de un cómic de Mortadelo y Filemón se tratase, un delincuente de 37 años fue detenido la madrugada de ayer cuando intentaba penetrar en una oficina de La Caixa utilizando los conductos del aire acondicionado. Los policías que se desplazaron a la sucursal se encontraron con varios cables arrancados y restos de cascotes en el suelo, pero no podían imaginar que sobre sus cabezas permanecía oculto un aprendiz de ladrón.
El suceso ocurrió a las 3.45 de la madrugada en la avenida Carolina Coronado. A esa hora la central telefónica del 092 tuvo conocimiento de que alguien intentaba arrancar la cámara de
alarma seguridad instalada en el cajero automático de la oficina de La Caixa.
Varias dotaciones de la Policía Local se encaminaron a la zona para contrastar la información recibida, pero al llegar no encontraron a la persona de la que les había hablado el comunicante. Sí vieron que una rejilla había sido arrancada y que varios cables salían del hueco. También observaron que faltaba una de las placas de escayola que embellecían el falso techo, y que algunos cascotes estaban en el suelo.
Ruido de ratas
Fue entonces cuando escucharon sobre sus cabezas unos ruidos sospechosos, parecidos a los que provocan las ratas, aunque nada tenían que ver con los molestos animales. En ésas estaban cuando vieron caer desde lo alto a un hombre de 37 años que se había introducido en los conductos del aire acondicionado.
Un portavoz de la oficina bancaria especuló con la hipótesis de que ese delincuente hubiera sido ayudado por una segunda persona a encaramarse hasta el falso techo, pero esa tesis fue desmontada después y todo apunta a que actuó en solitario.
Aun así, aunque no se conocen los detalles de la investigación, desde el banco se ha informado de que la Policía está buscando al hombre que ayudó al detenido a subirse al falso techo de la entidad bancaria, en cuya identificación podrían ayudar las grabaciones realizadas por las cámaras de seguridad.
El vestíbulo donde está el cajero ocupa la franja de oficina más próxima a la calle. Por un lado está limitado por la puerta de acceso y las cristaleras que dan a la avenida Carolina Coronado, y por el otro es separada del resto de la sucursal por una persiana que baja desde el techo cuando el banco cesa en su actividad.
La existencia de esa reja de quita y pon tal vez hizo intuir a los delincuentes que podría haber algún conducto que comunicara ambas zonas de forma directa. De todos modos, el banco ha confirmado que cuenta con un sistema de
alarmas y, además, existe una malla que impide el paso de una zona a otra. «Como es lógico, se disparó la
alarma», explicaron desde la oficina.
Cerrado al público
Tras la detención del ladrón, los agentes del Cuerpo Nacional de Policía se encargaron de la custodia del local, y desde primera hora de la mañana varias personas trabajaron en la reposición de las zonas afectadas por el intento de robo.
Tras el intento de robo, la oficina de La Caixa abrió al público pasadas las 12 del mediodía, pero en todas las entidades bancarias de la zona se quejaban de la utilización de los cajeros automáticos por parte de indigentes que aprovechan esos espacios para dormir.
En la oficina asaltada no pudieron precisar si el ladrón es la misma persona que utiliza el cajero automático para descansar, pero ayer por la mañana fueron encontrados algunos restos de papel de plata que podrían haber sido empleados para el consumo de drogas.
El único detenido hasta ahora por la tentativa de robo es L. V. R., un hombre de 37 años que se lesionó un brazo al caer del techo, por lo que tuvo que ser atendido en el Hospital Infanta Cristina antes de quedar detenido.