La mayoría de sus investigaciones tienen una duración de entre tres y seis meses. La demarcación andaluza el ECO se centra sobre todo en delitos contra el patrimonio, aunque puede abarcar cualquier otra actividad que se detecte de grupos de crimen organizado, como el tráfico ilícito de vehículos, la explotación sexual de mujeres o el blanqueo de dinero.
Sus actuaciones son impecables. Han recibido felicitaciones de la autoridad judicial por la carga probatoria y volumen de sus investigaciones, prueba de ello, que más del 95% de los detenidos acaben en prisión. Dada la peligrosidad de los grupos a los que se enfrentan, para la fase final de las operaciones cuentan con el apoyo de los Grupo Rurales de Seguridad y de otros grupos de la Unidad Central Operativa, a la que pertenecen orgánicamente.
La treintena de agentes que componen el equipo ECO-Andalucía han sido seleccionados minuciosamente, conformándose los grupos de trabajo con expertos en materias tales como nuevas tecnologías, investigación financiera y de blanqueo de capitales, actuación operativa, etcétera.
Sus principales `clientes´ son los butroneros albanokosovares, los cogoteros chilenos y los grupos de atracadores argentinos, colombianos, búlgaros y de otros países del Este de Europa, aunque cada vez es más frecuente encontrar bandas multiétnicas, como fue el caso de la operación `Bratko´, cerrada a finales de diciembre de 2006 con la detención de 16 personas a las que se imputaron más de 500 robos cometidos a lo largo de toda la Costa del Sol. Entre los arrestados, de hasta once nacionalidades distintas, había un libanés y un israelí.
Estas bandas suelen caracterizarse por la violencia extrema que emplean en sus acciones, la hiperactividad con la que actúan y su gran movilidad. Sólo en los seguimientos de los 13 integrantes de una banda rumana de butroneros desarticulada a principios de mes en la operación `Helsing´, los agentes encargados del caso recorrieron más de 40.000 kilómetros en un mes para identificar a los miembros del grupo y su infraestructura de pisos francos y colaboradores.
Es una tarea dura, que exige la recopilación y análisis de la información obtenida a diferentes niveles, desde los cuarteles a los restantes grupos de Policía Judicial y servicios centrales, así como la coordinación de numerosos efectivos en las fases finales de las operaciones. A pesar de todo, cualquier fallo puede dar al traste con meses de trabajo. "Los kosovares, a la más mínima sospecha levantan campo y se van", explica el alférez responsable del ECO Andalucía.
La recompensa a este trabajo ha sido gratificante: cerca de un millar de robos esclarecidos en los últimos diez meses y un considerable bajón en las estadísticas de delitos contra la propiedad en la zona litoral y algunas poblaciones del interior como Coín, Antequera o Campillos, que sufrieron las visitas de estas bandas.
El alférez destaca la "vocación" de los hombres y mujeres bajo su mando, obligados a permanecer durante semanas lejos de sus hogares, con jornadas laborales maratonianas y con una disponibilidad absoluta que trunca más de un proyecto doméstico. También el apoyo de sus familias, imprescindible para tal nivel de entrega.
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