La alarma social se ha disparado y junto a ella el negocio de las compañías de seguridad. Así lo ha confirmado el director financiero de Prosegur; Daniel Lozano, quien explica que “la sensación de inseguridad crece en el mundo. Desde nuestra compañía hemos notado que han aumentado sensiblemente las solicitudes de alarmas ante los actuales acontecimientos”.
En Securitas Direct, los datos han revelado que los vecinos catalanes están intranquilos. Sólo en el mes de mayo las llamadas han crecido entre un 50 y un 80% dependiendo de la zona, mientras que en el resto de España también se ha extendido el miedo, aunque el incremento de peticiones ha sido menos acusado. Fuentes de esta compañía indican que la gente llama asustada y que incluso quiere la instalación de un día para otro.
La realidad es que las cifras presentadas por las autoridades ratifican esta ola de angustia entre los ciudadanos. El número de robos silenciosos en viviendas perpetrados en Cataluña desde enero hasta el 22 de mayo asciende a 350, casi el doble que en el mismo periodo del año pasado, cuando se produjeron 176.
Ante ello, los vecinos de las urbanizaciones catalanas han decidido blindar sus casas mientras prosiguen los asaltos. Jesús Alonso, de Segur Control señala “lo que ahora preocupa no es que entren en la vivienda a robar cuando no hay nadie, sino precisamente que entren cuando estás dentro de casa”.
Esta empresa ha notado que es clara la relación de esta alarma social con el fuerte incremento de demanda de protección perimetral. Consiste en un sistema compuesto por detectores que se instalan en el exterior de la vivienda, como pueden ser barreras de rayos infrarrojos, cámaras de video, sensores... que permiten detectar a un intruso antes de que llegue a entrar en la vivienda.
Aunque Cataluña se ha colocado en el punto de mira, la Costa del Sol lleva sufriendo este tipo de asaltos desde hace varios años. Los atractivos chalets de esa zona han convertido algunas zonas en verdadero paraísos para este tipo de bandas.
En el resto de Europa, estos robos han pillado todavía más por sorpresa que en España. El director financiero de Prosegur explica que “países como Dinamarca y Suecia se están viendo desbordados por la llegada de bandas de fuera que entran en sus casas. Ellos no están acostumbrados ni preparados y por ese motivo, nuestra compañía tiene una grandísima oportunidad de futuro”.
La protección al alcance de todos
Las diferentes compañías de seguridad aseguran que se ha ido produciendo una ampliación progresiva del tipo de personas que solicitan los servicios, desde empresas hasta familias más modestas. Fuentes de Seguritas Direct afirman que una alarma ya no es un producto sólo al alcance de los más ricos y que los precios son asequibles para la mayoría. “Lo que más se solicita son las alarmas por vía telefónica, con detectores, ante la entrada de intrusos en el hogar”.
El precio de la instalación del sistema básico puede oscilar entre 200 y 500 euros, más una cuota mensual de mantenimiento que dependiendo del tipo de alarma se sitúa entre los 18 y 30 euros. Para los más preocupados o lo más afortunados económicamente que soliciten un sistema más avanzado el coste puede alcanzar los 18.000 euros.
Aunque ninguna compañía ha reconocido que tenga lista de espera, los servicios de atención al cliente apuntan que tantas solicitudes están retrasando la instalación de las alarmas.
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