La ausencia de información oficial y el progresivo conocimiento de casos entre los propios vecinos, está generando un progresivo sentimiento de alarma animado por la falta de conocimiento público de las medidas preventivas que se puedan adoptar.
Según los testimonios recogidos por ABC, los ladrones toman todas las medidas para pasar inadvertidos, evitando la codicia y dedicándose a sustraer pequeños aparatos, dinero, joyas y otros objetos de valor que puedan ser transportados en bolsas de plástico, de las utilizadas en los supermercados, para no levantar sospechas, mientras las herramientas para forzar las puertas de entrada a las viviendas y locales comerciales las suelen camuflar en un doméstico «tambor» de detergente.
Su modo de operar se inicia llamando a la vivienda elegida como objetivo por el portero automático, y cuando han accedido al inmueble, certifican la ausencia de personas en la casa arrancando con útiles apropiados la mirilla, por donde observan el interior y se cercioran de que no hay ruidos.
El segundo paso es el arrancar el «bombín» de la cerradura y con otras herramientas, desbloquear los cerrojos. Una vez en el interior, renuncian a los grandes electrodomésticos y en una rápida inspección recogen todo lo de valor, y ropa para ocultarlo, que pueda ser transportado en bolsas de plástico.
Los testimonios referidos citan a la Policía al asegurar que los ladrones utilizan guantes de lana para evitar dejar huellas y no levantar sospechas si son sorprendidos al salir del inmueble o si tienen que alejarse apresuradamente del lugar en que intentan robar sin despertar alarmas.
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