Regar el césped del jardín mientras se está de vacaciones, recoger los toldos desde la oficina porque, de repente, ha empezado a llover o subir y bajar las persianas para mantener una temperatura idónea en casa ha dejado de formar parte de la ciencia ficción. Se trata solamente de unos cuantos ejemplos de las comodidades que ofrece hoy en día una casa domótica.
Estos hogares automatizados conjugan básicamente tres elementos: confort, seguridad y sostenibilidad. En cuanto a las comodidades que ofrece esta tecnología hay que destacar lo que los expertos llaman 'decoraciones escénicas', que consisten en programar la casa para situaciones determinadas. Por ejemplo, una escena tipo se reproduciría cuando se abandona el hogar: con el sistema domótico, puertas y persianas se cerrarán mientras las luces y aparatos electrodomésticos se apagan,
alarma activada. Otra posibilidad: si el ambiente que queremos reproducir es el de 'cena romántica', el comedor podría disponer de una luz tenue, una música relajante de fondo y una temperatura agradable.
En un hogar automatizado todo son facilidades. Con la programación adecuada, una persona puede despertarse a la hora deseada porque sus persianas, actuando como despertador, han dejado pasar la luz del día. Nada más levantarse, la casa ya puede oler a café recién hecho, sólo hay que acordarse de dejar la noche anterior una taza bajo la cafetera. Si los niños están jugando en la piscina, no hay que preocuparse, pues un sensor avisa al móvil de cualquier movimiento demasiado brusco en el agua que pueda ser interpretado como un peligro para los pequeños.
Una vivienda de estas características está controlada por completo desde un mando único y en un solo clic, o incluso a distancia con el móvil o Internet. De esta manera, si una persona está en el trabajo es avisado mediante un mensaje al teléfono de cualquier incidencia o peligro que pueda ocurrir durante su ausencia. Además, se puede configurar el ambiente que se quiere encontrar al volver a casa.
Una casa sin llaves
Aunque parezca contradictorio, se trata de un hogar muy seguro, que sin embargo no necesita llaves para entrar. Un detector de huella dactilar reconoce a los dueños, permitiendo la entrada sólo a aquellos que están registrados en su base de datos. Ante cualquier intento de robo, fuego o escape de gas se activan los
sistemas de alarma y la casa avisa a su dueño del peligro
La sostenibilidad es otro punto fundamental de la vivienda domótica: hay sensores lumínicos que se encienden o apagan en función de la presencia humana y que gradúan su intensidad mediante unos parámetros establecidos, o grifos que se cierran solos son algunos de los elementos que facilitan el ahorro de energía.
Si hablamos de dinero, hay que decir que aunque esta tecnología sigue siendo cara para la mayoría de los usuarios, su precio ha bajado considerablemente en los últimos años. Un paquete básico con el que controlar las funciones principales de la casa puede oscilar entre los 2.000 y los 3.000 euros. Si queremos configurar 'decoraciones escénicas', o una mayor
seguridad en el hogar, el precio se va incrementando.
Y en otro orden de cosas, ¿qué ocurriría en una casa domótica si se va la luz? Pues no pasa nada porque el sistema domótico incluye un generador que permitiría continuar con energía a la casa. Además, el usuario recibiría un mensaje alertándole de la situación. Se trata de un hogar que ha pensado ya en todo, que facilita la vida a quien vive en él, que además es seguro y respetuoso con el medio ambiente. Una fantasía hecha realidad que no todo el mundo puede disfrutar.
Los interesados en conocer todos estos avances tecnológicos, lo pueden hacer en primera persona visitando la exposición 'El Hogar Digital' que ha montado El Corte Inglés. Se trata de un amplio espacio de 500 metros cuadrados en los que se ha recreado una vivienda domótica completa, con el objetivo de difundir las ventajas de esta tecnologia.