Hasta mediados del año pasado, el Ministerio de Interior tenía censados a unos 138.257 vigilantes, aunque Aproser indica que el número total de efectivos en activo actualmente ronda los 81.000 y mantiene que existe un déficit de unos 20.000 en un país con 'uno de los índices de rotación de personal más alto' de Europa, según este estudio divulgado en el salón de la seguridad Sicur de Ifema.
Aproser prevé que la demanda de los servicios de seguridad se elevará el próximo año por las licitaciones para la explotación de servicios vinculados a la obra pública, un sector que actualmente contrata el 16 por ciento de estos servicios, y por la creciente demanda que existe por parte de sectores como el comercio, entidades financieras y empresas de alarma que desarrollan actividades industriales.
Por su parte, la seguridad doméstica sigue siendo el sector menos representativo en la demanda de estos servicios con el 12 por ciento de las contrataciones, aunque la venta de sistemas de detección y alarmas alcanzaron el año pasado los 931 millones de euros.
La demanda mayoritaria en los hogares fue en alarmas convencionales, sensores de detección de movimiento e intrusión, y cámaras de última generación para visualizar las imágenes a través de Internet.
Según Aproser, el 85 por ciento de los trabajadores del sector de la vigilancia tiene 'un contrato indefinido', frente al 15 por ciento que posee un contrato temporal.
La edad media de los vigilantes ronda los 38 años y el 87 por ciento de los trabajadores son hombres, muy por delante del 13 por ciento que son mujeres.
En cuanto al nivel de formación, el 56 por ciento de los vigilantes han superado la enseñanza obligatoria, el 19 por ciento el bachillerato, el 17 por ciento tiene Formación Profesional, y apenas un 4 por ciento son licenciados o diplomados.
Madrid es la comunidad autónoma con más vigilantes de seguridad con 22.550 efectivos, por delante de Andalucía (12.675), Cataluña (10.075), Comunidad Valenciana (6.775), País Vasco (4.450) y Canarias (4.200).
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