La psicosis de los robos en chalés dispara la instalación de seguridad
Cada vez que los medios informativos narran la historia de una pobre familia asaltada en su propio hogar por una banda de ladrones, las empresas que instalan alarmas deben abrir una nueva lista de espera. La psicosis de los robos en los chalés ha incrementado al máximo la venta de sistemas de seguridad en domicilios privados. Tanto que, según los datos de Secucentro, el sector factura cada año un 20% más.
Con un incremento tal de la demanda no es de extrañar que la industria de la seguridad privada invierta cifras millonarias en la instalación de los sistemas más avanzados. Desde sensores de tecnología punta, hasta infrarrojos o detectores por microondas, el mercado ofrece una amplia variedad que no siempre está al alcance de cualquier bolsillo. Un sistema avanzado de seguridad básico y para un recinto pequeño alcanza como mínimo los 1.200 euros de coste. Juan Manuel Rodríguez, director técnico de la empresa Prosiseco, afirma que hay muchos de sus clientes que han rebasado los 40.000 euros en la instalación de sus alarmas. Para el ingeniero, el hecho de instalar una buena alarma no sólo asegura al propietario del establecimiento o domicilio una protección integral de sus bienes. También es un fuerte disuasor para los ladrones. «Porque las bandas que entran a robar en un chalé, estudian durante unos días el sistema de alarma con el que cuenta. Cuanto más complicado sea, antes cejarán en su idea de asaltar la vivienda», apunta.
El funcionamiento de estos sistemas avanzados de seguridad en caso de alarma es siempre el mismo. Primero, se conectan con la empresa instaladora, que tiene un equipo de vigilancia encargado de comprobar el caso. Si este resulta ser real, avisan al cuerpo de Policía Nacional. Este, por su parte, cuenta con un listado de instaladores para comprobar la veracidad del aviso.