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Fortalezas de papel

La proliferación de mafias dedicadas a los asaltos domiciliarios en Alicante ha llevado a numerosos empresarios a «blindar» sus viviendas. Pese a ello, todas las medidas de seguridad son sorteadas por unos asaltantes dotados de sofisticada tecnología .

Una banda de rumanos tardó seis minutos y medio en abrir la puerta de entrada, tumbar la blindada de la habitación y reventar la caja fuerte». Pedro Díez, presidente de la Asociación de Víctimas de Robos y Atracos de la localidad alicantina de La Nucía, cercana a Benidorm, muestra su desesperación ante la inutilidad de los cada vez más complejos sistemas de seguridad que se instalan en su urbanización, y que sin embargo no impiden a las mafias asaltar una y otra vez sus viviendas.

Díez ha sido asaltado en tres ocasiones, a pesar de alarma puertas blindadas y su «arma reglamentaria». El chalé del empresario alicantino, como el de tantos otros, se ha convertido en un «bunker» que, no obstante, no le proporciona una mayor sensación de seguridad. Las bandas que llevan a cabo los asaltos a viviendas están «muy preparadas» y cuentan con la última tecnología. Sus mazas elásticas derriban cualquier puerta.

Los asaltos duran minutos. El cerebro de la operación, que no toma parte en la misma, conoce la distribución de la vivienda a través de la promotora inmobiliaria que la construyó. El grupo que se introduce en el inmueble cobra entre 3.000 y 6.000 euros por hacerlo, y el botín supera ampliamente su sueldo de mercenarios.

Ante la sensación de inseguridad, la última solución ha sido instalar un sistema GPS que inutilice los inhibidores de frecuencia por satélite, usados para desactivar las alarmas. No obstante, Díez está tristemente convencido de que la novedad de la medida no impedirá que las mafias encuentren la forma de sortearla. La única solución, a su juicio, es dotar de mayores medios a las Fuerzas de Seguridad del Estado y crear grupos específicos para prevenir los asaltos, no para resolverlos una vez cometidos.

Los empresarios de la zona, sin embargo, no se sentirían seguros ni en esas condiciones. «La primera noche en que se instalaron en la zona los «boinas verdes» de la Guardia Civil se produjeron catorce asaltos».

«Bunkers» inútiles

El de Díez no es el único caso de empresario que convierte su casa en una suerte de «bunker» con el objetivo de evitar o resistir un hipotético asalto e incluso así resulta desvalijado y, en el peor de los casos, agredido.

Así sucedió hace dos meses en la localidad valenciana de Canals, donde el propietario de la textil «Ferri´s» tuvo que usar su arma para rechazar a los asaltantes, o el pasado jueves en el municipio alicantino de Pedreguer, donde el dueño de la cadena de supermercados «Masymas» sufrió también un atraco del que se enteró al día siguiente. La profesionalidad de los asaltantes evitó que dejaran una sola huella. Un motivo que explicaría que nadie se despertara, hecho que quizá les salvó de una agresión física, es el uso de gas anestésico, otro recurso de las mafias.La misma noche, en la localidad de Tibi se registró una oleada de asaltos a chalés, bares y locales. En el municipio, de 1.300 habitantes, ya se han recogido más de quinientas firmas para protestar por la escasa seguridad.

En la provincia de Alicante, y muy especialmente en las comarcas de las Marinas, numerosos chalés han visto duplicadas sus medidas de seguridad, sobre todo en número de alarmas instaladas y vigilancia privada. Los casos más extremos se producen cuando, como reconoce la propia Guardia Civil, «se blinda una habitación, generalmente el dormitorio principal», con el objetivo de convertirla en «el último reducto» donde resistir el posible asalto.

La sensación de inseguridad que se ha instalado en la Comunidad Valenciana -con especial incidencia en Alicante- unida a la percepción de que existe una escasez real de efectivos policiales, ha llevado a la población a emprender diversas iniciativas que garanticen su seguridad. La más socorrida es el recurso al sector privado, que ya triplica en algunos casos el volumen de negocio de la mayoría de países europeos. Incluso los ayuntamientos se plantean contratar vigilantes privados para paliar las reducidas plantillas policiales.

Incremento de los asaltos

El miedo real que se ha instalado entre los alicantinos no carece de justificación. Los datos de criminalidad del Ministerio del Interior colocan a la Comunidad Valenciana entre las que registran un mayor índice de delitos: 66,6 por cada mil habitantes, mientras la media española se sitúa en 49,3 delitos. La inseguridad en la región se cifra en 17,3 puntos más que la media.

Según los datos de la Guardia Civil, el asalto violento a las viviendas es uno de los delitos que experimenta un crecimiento más inquietante. En la Comunidad, este tipo de delito aumentó en 2005 un 8,2 por ciento respecto al año anterior. Su especial incidencia en la provincia de Alicante provoca que el incremento en la Costa Blanca sea tan espectacular como preocupante: los asaltos se han incrementado en la zona un 19 por ciento respecto a 2004. La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) en Alicante advierte que «no se puede combatir mafias perfectamente equipadas con un personal mal dotado y desmoralizado» por la falta de cumplimiento por parte del Gobierno de sus promesas en cuanto a personal y remuneración.

Ante la cada vez más habitual presencia de mafias, y mientras se incrementan las plantillas y los equipos policiales -el «Greco» presenta en Alicante un balance esperanzador pero aún tibio-, los vecinos, como la plataforma «Ya está bien» de la Marina Alta y Baja o «Vecinos Cooperando» en Torrevieja, han tomado la iniciativa para tratar de garantizarse, como sea, su propia seguridad.

Fuente :DAVID MARTÍNEZ Fuente: abc.es